domingo, 22 de agosto de 2010

SUSANA




Pensaba en ti, Susana. En las lomas verdes. Cuando volábamos papalotes en la época del aire. Oíamos allá abajo el rumor viviente del pueblo mientras estábamos encima de él, arriba de la loma, en tanto se nos iba el hilo de cáñamo arrastrado por el viento. ‘Ayúdame, Susana’. Y unas manos suaves se apretaban a nuestras manos. Suelta más el hilo ...

Los recuerdos infantiles de Pedro Páramo estarán siempre unidos a la imagen de Susana, el amor inalcanzado del cacique, que vive atormentada en la sima de su locura...Susana tú no conoces, no entiendes, solo escuchas, con el miedo del pasado, de lo que vendrá, pero no has de temer... tus fantasmas son los míos también, mente perturbada que lo ahoga todo, de la que nace todo, que crea tus infiernos, que paraliza tu vida a la que asolan los terremotos, las pasiones... no has de temer porque más allá de la última puerta se encuentra la verdad, tu verdad, la de todos y entonces volveremos a las lomas verdes y los recuerdos serán presente, todo un infinito...
No has de temer oscura niña que la locura te acompañe, yo estaré ahí para protegerte.